Freddy Kalvo

Metamorfosis política

Un gorgojo se quejaba

de su boca tan pequeña

porque no comía nada

en la pobre y triste huerta.

 

Y una vez por el camino

se encontró con la caverna

donde había muchas ratas

preparadas con sus jetas

que comían a montones

quesos, panes y ciruelas.

 

El gorgojo, al ver sus bocas,

que tenían siempre llenas

procuró hacer la pregunta

de una forma circunspecta:

—Oiga usted, señora rata

—¿Me disculpa la molestia?

—¿Cómo diantres satisfago

los deseos de mi cabeza,

de comer lo que usted come

y se queda, satisfecha?

 

Y la rata muy astuta

supo cuál era la meta

del gorgojo con hambruna,

con el alma siempre enferma

y le dijo, muy sonriente:

—Pase bien la peripecia.

—Ya no esté con los gorgojos

y se viene a nuestra cueva

donde comerá de todo,

su familia con su suegra.

—Y tendrá que transformarse

se lo digo pa´ que sepa

pues ya no será gorgojo.

¿Quiere ser la rata auténtica?

¡Cuándo firme el documento

que, si gusta, usted lo llena!

 

Y el gorgojo entusiasmado

caminó por la vereda

a buscar los familiares

para dar nuevas ideas.

 

Y una grulla de gorgojos

se vieron por las callejas

ya vestidos como ratas

y comiendo bien como ellas;

aunque el dulce panorama

que describen estas letras,

no alcanzaba para todos

solamente al sobalevas.

 

Este cuento que hoy le cuento

no es tan cuento si lo cuenta

porque priman intereses

en aquellos que padezcan

de la hambruna incontenible

que se vuelven sinvergüenzas

pa´ cumplirse sus deseos

¡Y qué importa la conciencia!

 

Por lo mismo, es peligroso,

que se crea en esta tierra

los discursos rimbombantes

donde abunda mucha jerga

del político farsante

que engañando va a la gleba

pa´ cumplir con sus deseos

y aconsejo no les crea

«¿Qué ellos lo hacen por el pueblo…?

¡Porque dan muchas sorpresas!»

 

Se transforman de inmediato

de una forma leguleya

como el tal gorgojo rojo

que buscó la ratonera

y poniéndose otro saco

hoy goza de otra zalema.

 

Muchos cambian con el tiempo

y es muy raro se mantengan

siempre firmes por principios

aunque en medio de pobrezas

porque hay muchos cual gorgojos

que hoy son ratas en bodegas.

 

Y le pregunté en confianza

a una liebre que es bohemia:

—¿Qué opinaba del asunto?

Lea ahora la respuesta:

—¡Cuidado, buen caminante

porque hay muchos que aparentan.

Se la pintan de rojitos,

pero son la misma mierda!

 

Me quedé muy sorprendido

la respuesta fue grotesca

pero escrita la he dejado

por respeto a lo que piensa.

 

Como cierre, les pregunto:

—¿Dónde está la moraleja?