Tu figura altiva,
tu inteligencia,
y al caminar,
tu cadencia
impresionaba,
a cualquiera,
deslumbraba.
Pero no por esa belleza
te quería,
sencillamente te amé
por lo que eras,
por lo que significabas
tus ojos ,tu mirada, amé ,
tus labios, tus mejillas,
tus manos
cansadas por el tiempo,
incansablemente,
amé.
Cada día, en cada estación
sin importarme,
otoño o primavera,
lluvia o seca,
siempre te amé.
Tus maneras, tus destinos, amé,
como si nada más existiera,
como si amarte fuera,
mi delirio,
mi destreza,
o la fina realeza.
Era más necesario
amarte
que respirar,
que comer,
que caminar
de tal manera,
amarte
se tornó
en algo natural,
muy racional,
involuntario.
Te amé, sobre todo
cuando los tiempos
oscuros se volvieron
porque en ellos,
eras mas bella,
llenabas mis vacíos,
no había querellas
Y de repente te amé
cuando ya no eras,
cuando tu figura
recurrente,
ya no estaba,
cuando intentaste
abandonar mi mente
y sabes,
aun te amo,
desesperadamente!!!!!!