Ay, cuando vi tus ojos hermosos
me enamoré.
Me drogaste como el café,
me aceleraste la sangre
hasta hacerme estallar el corazón de pasión.
Ay, mi pecho...
se rindió entero por primera vez,
se enamoró mi alma hasta enloquecer.
Llenas mi taza hasta rebosar de tus besos,
y erizar mi piel.
En mis rejas te amarré,
te atrapé en mi ser,
quiero contigo enloquecer,
perderme en ti, sin salida,
caer a tu merced.
Qué bellos son tus ojos en el reflejo del sol,
qué envidia siente la luna de tu resplandor.
¿Cómo puede un solo ser conquistar toda mi piel?
Tus labios rojos, carnosos,
como flor de primavera.
Tu piel morena, como dulce de caña,
como café que me quita el sueño
y se lleva mi alma al cielo.
Las mariposas en mi vientre revolotean por ti,
cuando te veo vuelvo a vivir,
me enloqueces sin parar
hasta hacer temblar mi juicio,
hasta volver loco todos mis sentidos.
Tenerte es mi vicio,
tu mirada mi castigo.
Cásate conmigo
y hagamos de nosotros un café amargo,
intenso como la droga de tus labios.
Dame tu vida y únela con la mía
hasta el final de nuestras vidas,
como una sola carne,
más allá del universo.