A cien pinchazos la vida me de
o tantos golpes que aguante mi pecho
sabiendo que está el corazón ya desecho
y por ti, otros cien aguantaré
aunque la vida la pierda por eso.
Si son tus palabras puñales de hierro
y son tus miradas patadas al alma
me acojo a tus besos, que son el veneno
que dan a mi vida la esencia y la calma
cediendo mi cuerpo a tal sacrilegio.
A miles de azotes que marquen mi espalda
o cien zancadillas que partan mis huesos
prefiero tenerlos, a no tener nada
y pido a tu boca de nuevo mis besos,
prefiero morirme si eso no siento.
Tus besos son todo, y son ese daño
que hacen sangrar mis ojos mi pecho
y siendo culpable de ver como muero
me rindo por ellos, y acepto ese engaño
de ser como esclavo y su fiel prisionero.
Si no vale nada mi vida sin ellos
y he de aceptar el pago, prefiero
de ver como sangra mi cuerpo por dentro
que estar de salud, colmado o repleto
acepto la muerte si tengo tus besos.