Alvaro Sampayo...

La fosa de los despiertos

La fosa de los despiertos

​Me has obligado a recibir tus puñetes de frente, Vida, mientras tu compañera, el Amor, me abofetea por la espalda con saliva de otros. Es el espectáculo obsceno de cada esquina: parejas que se devoran la boca y perros que se lamen las llagas con afecto, todos restregándome su maldito derecho a esa carne.

​¿Acaso sabes cuántas veces he besado yo? Nunca.

​Son la sincronía perfecta para mi destrucción: una me jode la mente mientras la otra me arrastra al matadero, engañándome con el olor rancio de una ilusión. En cada paso solo existe ese reflejo, clavando mis pies para sentir el calambre de este cuerpo incompleto, con los nervios torcidos buscando lo que nació prohibido para mi piel.

​Aquí solo queda un cuerpo vacío que envía pulsos automáticos para obligarme a seguir respirando en su contra, atrapado en un pecho que no se apaga.

​Ahí entendí el infierno: no hay fuego, no hay látigos. Solo un corazón hambriento devorándose a sí mismo.

​Qué manera tan de mierda la de este cuerpo: nacer condenado a pagar deudas que ni conozco. Es una ironía estúpida que mi única razón de ser fuera el maldito deseo de un abrazo. Pero la vida prefirió desnudarme el cuerpo para dejarme a la intemperie, comprobando que no existe una sola mano dispuesta a tocar mi piel.

​Ya ni siquiera espero que alguien venga. Hoy el cuerpo se cansó de esperar. Y eso, en verdad, terminó por joderme.

Autor: Álvaro Sampayo