Óxido y telarañas los rodean, y no ven.
El rico vive en templos inmensos,
cómodos con lujos, atiborrados sus vientres.
Lázaro es decapitado en África,
pero su fidelidad a Cristo resiste.
China y Corea oprimen a los santos
y estos temen en clandestinidad.
en Medio Oriente los escupen vivos,
en las cloacas, en la horca.
Mas en las cárceles
se oyen sus himnos de alabanza.
Lázaro se arrastra y la tierra se lamenta,
padece como lo hace un gusano desamparado.
El rico lo abandonó cuando vino el lobo,
huyó con su salario a las ciudades con sus brujerias.
El rico ve santas sus riquezas y las ofrece a Dios,
su gente diezman y ofrecen a mamón como ofrenda;
abominables a sus ojos son sus sacrificios y ayunos.
Lázaro muere por amor a Jesús
y por amor su vida se multiplicará;
su cuerpo tendido en el suelo,
resucitará la semilla al ser sembrada.
El Buen Pastor conoce a sus ovejas
y sus ovejas también lo reconocen.