Noa Subin

Puente de Palabras

Puente de Palabras

 

Hoy entre nosotros se abre un camino nuevo,
donde el verso de uno es eco del otro;
no hay fronteras entre nuestra tinta y nuestra voz,
solo posibilidades que el aire nos ofrece y nos acoge.

 
Un poema de la mañana puede encontrar hogar
en la tarde de quien vive a kilómetros de aquí;
las redes son ágora, el papel es puente,
y la distancia se desvanece en cada estrofa que se escribe. 


Podemos fusionar nuestros estilos sin perdernos,
hacer que la rima clásica baile con el verso libre;
que la metáfora indígena se encuentre con la imagen urbana,
que la nostalgia de uno se convierta en esperanza para el otro.  


Podemos crear antologías en tiempo real,
responder a un verso con otro en cuestión de minutos;
enseñarnos mutuamente nuestras herramientas,
desde la prosodia hasta el uso del espacio en blanco.  


Hoy no hay puertas cerradas ni clanes excluyentes,
solo un vasto jardín donde cada flor tiene su lugar;
las voces jóvenes encuentran eco en las maduras,
y las maduras se renuevan con la frescura de las nuevas.

 
Podemos organizar lecturas virtuales y presenciales,
crear talleres donde nadie se sienta menos que otro;
compartir nuestras fuentes de inspiración,
y hacer que la poesía sea un refugio y un faro.  


Podemos llevar la poesía a lugares donde nunca estuvo:
en los autobuses, en los hospitales, en los parques;
hacer que las palabras toquen corazones dormidos,
y que el arte se convierta en herramienta de cambio.

 
Porque entre poetas, las posibilidades no tienen límite:
somos guardianes de la palabra y constructores de mundos,
hoy más que nunca, unidos por el fuego del verso,
creando lo que aún no existe, desde lo que somos.