Walfred Ixcoteyac

Veneno

‎Obsesión es una palabra peligrosa,  

‎y tú eres mi perdición.

‎Esos ojos me embriagan de locura,  

‎con su ternura que me hace creer en el amor.  

‎Esos labios me invitan al infierno  

‎disfrazado de paraíso prohibido.  

‎Su aliento húmedo penetra mi cerebro  

‎hasta el rincón más perverso de mi alma.

‎Eres fruto prohibido,  

‎tentación que sabe a muerte.  

‎Me tienes en tus manos:  

‎soy amante eterno de tu cuerpo sin freno,  

‎esclavo de tus cadenas que me atan a ti  

‎por voluntad propia.

‎Eres veneno disfrazado de agua cristalina.  

‎Tu belleza es una hermosa religión  

‎y yo, tu más fiel devoto.