… En el mundo de una pareja,
Este poema está inspirado en el olvido de un amor …
syglesias
Presenta
Del ciclo de la Vida en Parejas…
Por amarte, así, mírame, yacer, por tus manos - De la vida:
“A veces, la vida, dice, puedes, querer, amando, mucho,
Y terminar, siendo, odiado, por quien, juró, amarte y querer.”
Quien, no ha tratado ver en un bosque, más allá de ser un árbol, reverdecer,
Yo igual lo he intentado, sintiéndome un tronco marchito con brazos, caídos,
De alma por sábila dentro de un cuerpo roto, salvado por las lágrimas y el Sol,
Mis hojas son hoy, lágrimas de estíos que a media noche, recorren mi cuerpo,
Girando, rodando por el rostro desde mis ojos, cual agua cayendo a las raíces,
Que sostienen, doblegándome por el viento, pero sin llegar a poder, derribar,
He estado a punto de ser devorado, por nostalgia, olvido y ahogado de llanto,
Esperando llegar, tiempos mejores, pero al parecer no tengo derecho, ser feliz,
Pero a veces en la vida, no suele haber, segundas oportunidades, por ausencia,
Reconozco, fue mucho el tiempo de mirarnos, sin pronunciar una sola palabra,
Con cansancio para el alma, aguardando, sin ver, llegar, cubriendo de soledad,
Acercando la noche, fue triste y doloroso el escribir en mi tronco, ya no te amo,
Sin embargo, desde lo alto, dejé caer para ti la última flor que mi rama había,
Algo marchita y amarilla desde que te has ido, solo he pensado en ti, rogando,
Todos los días, no deseando decirte adiós, repito tu nombre, como una oración,
Yo soy el viejo árbol, que, dentro de un bosque, hoy confundes ante tus ojos,
Que pronto, llegó a ti el olvido, de lo que no ha sido para mí solo abandonado,
En esta inmensidad, bajo las inclemencias del tiempo, por lluvia, Sol y sereno,
Desde las alturas observo, siempre joven, como la flor que, a pesar de los años,
Nunca, envejece, manteniendo una fresca lozanía, mientras, Yo aquí, olvidado,
Deseando, por qué, en tus pensamientos, ya no estoy, como ayer, abrázame,
Una vez, mi arrugado tronco, besando la herida, que, a mi cuerpo, propinaste,
Sin esperar de ti sincera y sentidamente esa mirada de piedad y misericordia,
Al entender, Yo, tu mirada de odio y comprender, Tú, la mía, diciendo te quiero,
Te brindé, todos estos años a mi lado la seguridad por sombra del Sol, abrazador,
Y así, pagas, ingratamente, desangrándome lentamente, por una copiosa, herida,
Mírame, agonizar, con las ultimas fuerzas por sostén, que aún mantienen en pie,
Cuando, sabes, bien, que, por ti, y ahora, daría la propia vida, porque seas, feliz,
Pero a lo noche, reirás, mientras recuerdas el hacerme llorar, gotas por lágrimas,
Cortándome, con la hojilla de tu cuchillo el tronco, llenando tus manos de sábila,
Mírame, yacer, por tus manos, repitiéndome, si en verdad, dejaste de amarme,
Solo, entonces, me dejaré caer en el silencio de la noche, no viendo el amanecer,
Al menos, si la tierra, seco, no me reclama, seré leña en el invierno en tu hogar,
Quien, no ha tratado ver en un bosque, más allá de ser un árbol, reverdecer,
Yo igual lo he intentado, sintiéndome un tronco marchito con brazos, caídos,
De alma por sábila dentro de un cuerpo roto, salvado por las lágrimas y el Sol.
---------------------------------------
Sergio Yglesias García
Caracas, 31/05/2026 03:30 AM