Laurel de Laureles.
Oh, mi amada Laurel, qué bella estás hoy.
El día contempló tu florecer; contigo
sentía el verdadero sentimiento de amor.
Al contemplarte y verte, te amo infinitamente.
Oh, belleza magistral, Oh dulzura
de tu rostro me cautivó y tus ojos cafés
me hipnotizaron en el momento de mirarte.
Bendita sea la creación, el día en que tú naciste, porque todas se
doblegaron ante ti, mi querida reina del jardín.
Fuiste una creación perfecta de Dios,
porque Él te planeó con su inmenso amor
y te cautivó de mucha dulzura y belleza.
Qué hermosa estás hoy; los vestidos son
tu mejor opción. Verdaderamente me cautivó
tu belleza, admirar tu magistral cuerpo
y las ganas de emoción que siento al verte,
mi querida flor Laurel de mi jardín magnífico.
Gloria maravillosa de Dios, Laurel
magnífico del jardín, qué picarona eres,
y con tus golpes en el juego me enamoras
cada vez más. Soy masoquista ante ti
porque me encanta lo duro como me tratas.
Laurel de laurel, te amo infinitamente.
Has hecho que este hombre, quede
loquito de amor eres menor que yo,
pero no hay mucha diferencia si ya
al tener planes futuros. Te amo infinitamente,
mi querido Laurel naciente en creciente de luna.
El único entre laureles un color
diferente a los demás: morado. Al contemplar
mi imaginación se explota al pensar y
ese aroma delicioso cautiva a todo
hombre consciente, pero verdaderos
estándares de belleza.
Oh, mi Laurel, hoy brillas más que nunca.
¡Uy, qué resplandeciente estás! Tan
contento, y me dieron ganas de abrazar y
guardarte en una vitrina donde pueda
mirarte todos los días de mi vida.
Morada es tu energía; la percibo de lejos,
mi amada, cuando nos escapábamos al
cuarto mágico de los sueños, donde
vivíamos aventuras que cautivan mi vida
cotidiana en un pensar de soñar contigo,
mi amada, y se asemejan en mi virtud de
una vida realizada. Lástima que todo es
ensoñación y que nada se cumple en mi
realidad injusta, llena de dolor y tragedia.
Hoy en mis ensoñaciones pienso en ti y
te deseo muchas veces en mis cuartos
mágicos y castillos encantados, donde mi
princesa hermosa y yo, como su príncipe,
la protejo de toda maldad.
Laurel de laureles, magnífico en su
percepción, hermosa dama, que te amo sin cesar
y que te esperaré en mi atardecer de mis días.
Yo sé que a tu lado estaré y los dos juntos,
por fin felices, viviremos al cumplir nuestras
expectativas, llenos de plenitud. Te amo
inmensamente, mi querida Laurel mágico
de la creación divina.
Sentimiento
Vivimos amores deseados, pero también vivimos amores platónicos, y ahí se basa la lírica: LAUREL DE LAURELES.
Una flor hermosa que representa la pureza; una virtud que no se refleja simplemente en la inocencia, sino en la delicadeza del alma, en la fortaleza de la mente y en la dignidad del corazón.
Conocer a alguien y desear que sea tu complemento es magnífico; pero hay casos en que esa persona no comparte los mismos deseos hacia ti, y simplemente se trata de un amor no correspondido. Es una triste realidad que refleja mi poema: el amor de uno, ese amor que se siente pero que, a la vez, se pierde porque sencillamente no corresponde. Es doloroso, pero real.
Este poema refleja el amor platónico y nos cuestiona con esta pregunta: ¿para qué amar a alguien que no te ama? Dudoso, pero cierto; abandonado, pero sincero. Simplemente cuestionarte a ti mismo, así mismo, y seguir en la lírica de la realidad.