gaspar jover polo

PASEO DE UN CONSPIRADOR

PASEO DE UN CONSPIRADOR

 

Rambla abajo y Rambla arriba,

aunque la diferencia no es mucha

pues se trata de un recorrido por llano.

Y también escuchaba la música desde la distancia,

el concierto público que, durante un rato,

me despertaba la afición.

 

Salía a pasear por el centro

entre mujeres bonitas, despampanantes,

risueñas y alguna vez atrevidas,

coches brillantes muy nuevos

y restaurantes de lujo, y todo

me pertenecía hasta cierto punto

y me proporcionaba una ilusión de optimismo

y una dosis alta de felicidad. Cualquiera,

incluso yo, podía salir a la calle un día de entresemana

y pasear por La Rambla y sentirse dueño

al menos de su respiración, de los latidos

que golpeaban su pecho, de su buena disposición

para asaltar las fortalezas que, en apretado orden

de combate, me salían al encuentro,

del difícil proyecto que supone

la vida de un conspirador.

 

Gaspar Jover Polo