Sylvia Fabiola

Hay noches

Traes en la frente

el luminoso linaje de los astros,

el aroma de las bibliotecas submarinas;

el mar te refleja cual faro

parpadeando ante el naufragio.

 

Duermes un instante sobre mi pecho,

como esas aves migratorias

que reposan en medio del océano

sobre el ensueño de un velero.

 

Intento retenerte con las manos,

con murmullos y encantos,

con lámparas encendidas en la orilla,

con el fugaz fuego de mi sangre.

 

Pero tú perteneces al viento.

 

Hay noches en que regresas herida,

ceñida por un fulgor extraño,

como si acabaras de cruzar los ecos

de invisibles incendios.

 

Entonces te acercas lentamente,

apoyas junto a mí tu silencio

y el universo entero

parece detenerse

suspendido en tu secreto.

 

Basta con escuchar una sola sílaba tuya

para abrir mi puerta hacia tu música,

el anhelo de otra vida.

 

Y entonces,

con aleteos plenos de lo infinito,

te precipitas sobre la página vacía

y guías mi alma hacia tu reino,

oh Poesía.