Con los recuerdos, lo mismo
Con lo que se lee diferente,
Habría que hacer bien
Cualquier cosa,
Lo que sea,
Excepto guardarlos:
Nos adormece y al final nos
Arruga la memoria.
¿Quién no ha leído del poeta García Lorca? ¿Y qué es lo que sabemos? Sabemos lo que nos han dejado saber, lo que han querido que sepamos, el resto, o parte de éste, lo han dejado para la posteridad, como un poeta mártir – quizás más mártir que poeta -, lo que sí es, fue, cierto es que no fue del todo una buena persona, tampoco un miserable a tiempo total; fue, sí, esa odiosa especie española de Señorito, de andaluz refinado, hijo de antepasados esclavistas en la Cuba colonial; no fue tanto un problema de la genética lo que le hizo despreciar y maltratar, por envidia a otro, éste sí, gran poeta y mejor persona de su época: Miguel Hernández. Cuando el poeta Alberti sufría persecución y señalamiento público por el ejército golpista de Franco señalando a los “poetas” traidores, García Lorca no hizo nunca un gesto para defenderle…