La flecha lo agarró,
prisionero del amor.
Qué encantador,
un océano de pasión.
Dibujó su atención,
pero con crayón.
El brillo de la seducción,
derribó dinastías en sumisión.
Los lirios se clavaron,
bajo la costilla,
ahuyentando su hambruna.
La Flor de la fe,
florece en felicidad,
no hay espacio para la dualidad.
Lo que ofrece el amor en su menester,
da para sentir un rencor al agradecer.
Tronco monocromático de árbol café,
al igual que el cabello del caballero hermético sin degradé.
Flores para agradecer,
este lindo renacer.