La ruta sistemática
del humo
también es aleatoria y volátil,
como el amor -No se elige.-,
y asciende en arabescos,
intangible.
Y la ínfima parte de un soplido
deshace el vuelo,
pero enciende el placer
solo porque es el suyo,
y palpita en el nervio oxidado,
sacándole el color.
El humo son señales,
elementos plurales que se unen,
que concurren,
que emborronan el aire, lo descubren.
Así, tu aliento, tiene mucho de humo.
El amor es lo mismo que aquella sensación
que te llega al tocarlo,
a creer en el humo,
igual que creo en ti.
\"Jamás quiero sentir que te intento cambiar.\"