Tienes miedo de ser mi amor,
aun cuando me amas;
evades siempre mi calor,
mi bella y dulce dama.
No te quisiera perder,
añoro tu don de gente;
el carisma de tu ser
en mi mundo ausente.
En esta contradicción,
te doy mi punto de honor:
estar firme a tu lado
esperando tu perdón.
Estar siempre contigo
es sueño que desvela;
lo vivo como amigo
en nuestra hermosa novela.
Necesario es conciliar
y entendernos, amor mío,
pues cantarle a nuestra unión
es la brisa en el estío.
No te quiero lejana,
y mucho menos silente;
añoro estar en tu vida
y volar tu cielo celeste.