JUNTO AL POZO
Estaba en el fondo del pozo.
No de cuarzo.
De esos que se llenan de cansancio
y de una sed infinita,
que ninguna jarra alcanza.
Pensé que tenía que ir lejos.
No fui.
Y me quedó la culpa
de haber faltado a tu casa,
de haber dejado encendida la distancia.
Creí que la respuesta estaba en otro pueblo,
detrás de una puerta exacta,
en un camino señalado en los mapas.
Pero junto al pozo
alguien habló de otra agua.
Una que no corría por la tierra.
Una que llegaba
hasta el lugar donde duele el alma.
Y entendí tarde,
como se entienden las cosas importantes:
que la sed más grande
no era la de mi lengua.
Que no hacía falta llegar al pueblo.
Que el camino empezaba aquí,
en este fondo oscuro,
donde una voz sigue diciendo
que hay un agua viva.
Y que tu amor también estaba aquí.
Esperándome.
Sentado en el borde del pozo.
SERGIO ALEJANDRO CORTÉZ
VILLA DOLORES, CÓRDOBA, ARGENTINA
VALLE DE TRASLASIERRA