jorge enrique mantilla

Cada vez que veo

Cada vez que veo

 

Cada vez que veo las playas y las blancas arenas del mar azul y las atarrayas de los pescadores

Sus olas que llevan burbujas y espumas, qué se desvanecen al calor de los atardeceres

Así mismo veo reflejado la belleza de la mujer bella y primorosa de mis amores

 

Cada vez qué miro al cielo y veo las estrellas en el firmamento destellando con sus resplandores

Y la luna llena, iluminando mi camino, acariciando el sueño de los furtivos soñadores

Y allí mismo veo el rostro de la mujer amada, con sus sombras, cómo mi cuadro y boceto de poetas y escritores

 

Cada vez que veo la tarde en su ocaso y en su bello crepúsculo, con sus arreboles llenos de colores

Y el arcoíris desplegándose en el horizonte con sus gotas de lluvia y el suspiro de los pintores

Así mismo veo el candilazo hermoso de la mujer pasionaria y la amante de mis amores encantadores

 

 Cada vez que veo la cúspide nevada de un volcán y sentir el rugido temeroso de sus temblores

Y ver qué se desprenden sus hielos protectores

Así mismo siento que los pezones de sus nevados, desprenden sobre mi boca, su lava hirviente y el frenesí de sus fulgores

 

 Cada vez que veo una montaña tupida en selva virgen, escondida entre las soledades de los cazadores

Y ver su majestuosidad, su belleza y su fascinante hermosura de sus anhelados admiradores

Así mismo veo con erotismo y lujuria, su triángulo densamente poblado de amor, de ímpetu y delirio con el fervor de los seductores

 

 Cada vez que veo un jardín florecido y con la mirada expresiva qué adorna los primaverales balcones

Y los pétalos abiertos de rosas, orquídeas, tulipanes y margaritas, esparciendo sus fragancias por todos los rincones

Así mismo veo a mi mujer amada, alegrando con sus sonrisas y deleitando con sus aromas el palpitar ardiente de mis corazones

 

 Cada vez qué escucho una anécdota, una leyenda o un cuento, qué alegra con sonrisas las conversaciones

El rostro se llena de agradables sensaciones, llenando de júbilo las relaciones en los salones

Así mismo veo las relaciones con aquella mujer encantadora, qué me llena el alma de razones cuándo entona para mí, sus alegres melodías en sus labios hechas canciones

 

 Cada vez qué siento venir un aire huracanado qué acrecienta lluvias, caos y desesperaciones

Iluminando el cielo con su relámpagos, truenos y centellas, cómo rugido de leones y escupiendo fuego como los dragones

Así mismo veo a la querida amante, cuándo está furiosa, inquietante, tenebrosa y espantosa, poniendo sus acaloradas condiciones

 

 Cada vez que veo un desierto lleno de arenas movedizas, seco que infunde miedo, temor y confusiones

Con temperaturas extremas, seco y estéril, sin cactus, ni rocas, ni fauna, ni flora, sólo siniestras desesperaciones

Así mismo veo a la hermosa mujer ingrata, áspera, mezquina y hosca y falta de amores y emociones

 

 Cada vez que veo, admiro y siento más a la naturaleza bella y maravillosa, llena de divinidades en sus creaciones

Pidiéndole siempre a Dios Todopoderoso, qué nos siga llenando la vida de felicidades y del Creador sus bendiciones

Así mismo veo la exuberante belleza a la amante pasionaria y hermosa, qué con sus encantos y sus seducciones, me llena el alma y el corazón de fogosidades y arrebatos y del poeta la musa de mis inspiraciones.

 

\"Joreman\" Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga abril 09 - 2026.

¡Qué feliz qué soy!