gaspar jover polo

COSAS QUE SUCEDÍAN EN EL PARAJE DE LA BALSA

COSAS QUE SUCEDÍAN EN EL PARAJE DE LA BALSA

 

El agua estaba fría y transparente

sobre el fondo pintado de verde,

y se extendía, por detrás del muro de contención de la balsa,

un suelo llano y arenoso en el que crecía alguna higuera,

un terreno muy poco fértil pues solo daba para algunos hierbajos

y alguna higuera dispersa y de escaso ramaje. Los flotadores

flotaban, eso sí, uno, rojo y otro, verde

y hacían todavía más trabajoso y penoso el esfuerzo

de la natación. El curso del río andaba

seguramente por bajo

puesto que, en superficie,

el polvo se acumulaba aplastado

sobre la pobre parcela. Nos lamíamos

las heridas que el tiempo pasado,

todavía escaso, nos producía alguna vez.

Y podía levantarse también

una columna de polvo, un remolino alto y nervioso,

tumultuoso aunque también rastrero,

en cualquier momento de la mañana

de la jornada de asueto dominical,

que conducía con dirección cambiante, imprecisa,

pero que avanzaba sin duda con una dirección.

 

Gaspar Jover Polo