Momardos

Pensamientos que no duermen

Por el día, todo parece felicidad,

pero en la noche, regresa la oscuridad.

Llega aquello que más he temido,

y de nuevo me pierdo en lo que no he comprendido.

Sobrepienso, ¿qué es real en verdad?

¿O todos ocultan algo tras su lealtad?

Extraño la calma de mi niñez,

cuando los monstruos no tenían rostro ni piel.

Me aterra quedarme en soledad,

aunque soy yo quien la empieza a invitar.

Camino lento hacia ese destino,

sumando pasos en el mismo camino.

Esclavo de una mente que no sabe callar,

que no me deja, siquiera, respirar.