R.

Pobre poeta

Soy muy pobre para ser poeta tengo más riquezas mentales que terrenales porque con todo lo que tengo en la mente podría comprar la luna y le pondría un letrero 

“Se venden poemas, 50% de descuento para quien se atreva a mirar la belleza.”

 No para hacerme rico, sino para que alguien descubra que en su resplandor vive un milagro que cada noche pasa desapercibido.

Compraría miles de girasoles y los sembraría en forma de camino, para que su perfume y su brillo fueran una pista delicada hacia los sueños que aún esperan nacer, hacia esos lugares donde lo imposible todavía conserva esperanza.

Porque hay una letra, una simple R. que algunos consideran pequeña, pero yo la veo inmensa: la R. de rimas, de recuerdos, de revoluciones silenciosas, de renacer.

Tal vez sea pobre de bolsillo, pero inmensamente rico en aquello que no puede comprarse.

Y mientras me quede una palabra, un sueño, o una luna a quien escribirle, seguiré gastando mi fortuna en poemas.