Hoy solo me despedí del gato.
El único que me maulló. El único que me esperó en la puerta.
No sé si quería despedirse o si solo tenía hambre, pero prefiero pensar lo primero.
Había bolsas de ropa por todos lados, como un bazar de despedidas.
Y entre todo ese ruido de cosas que se iban, solo quedó el maullido de un michi.