Fumar por placer podría considerarse una estupidez.
Siendo sinceros, el solo hecho de hacerlo lo es.
Traté de justificarlo de todas las maneras posibles.
Chismosos que dicen que cada suspiro mata,
que me acerca más a la muerte.
Lo cierto es que algún día seré libre,
como el humo de mi cigarrillo.
Me perderé entre días amargos
y noches de insomnio.
Algún día te llegará un olor a cigarro,
proveniente de sabrá Dios dónde.
No temas; el humo no se esconde.
Traté de dejarlo; sin embargo, comprendí:
quizá la muerte es el premio de estar vivo.
Algún día seré libre como el humo de mi cigarrillo.
No tengo prisa; la clave es ser paciente.
Antes de ponerte cómodo...
¿Tienes fuego?