En los ayeres de la vida
Su risa florecia cual
rosa al amanecer.
Sus ojos brillaron por
por las dulces gotas del rocio.
Mi mano la soltó en los frios
caminos del dolor.
Al darnos la vuelta,
cerramos la curva de abril
¿Qué se llevó en sus manos?
El fantasma y la culpa.
¿Qué me llevé yo?
La noche eterna y
la sombra de su adiós.