En el susurro tenue de la brisa,
tu nombre, se vuelve melodía,
eco dulce de un tiempo que se fue,
caricia leve de la nostalgia mía.
Tus ojos, faros de un mar distante,
reflejan sueños que no supe alcanzar,
y en cada sombra que la noche me trae,
vuelvo a buscar tu risa, tu mirar.
Maria, amor que habita en el recuerdo,
fragancia suave de un ayer fugaz,
como un libro antiguo que vuelve a abrirse,
me pierdo en páginas que no volverán.
Quizá en otro tiempo, en otro espacio,
volveremos a encontrarnos sin final,
mas hoy solo queda este suspiro mudo,
una ausencia indeleble,
pues te llevo siempre en mis oraciones,
no voy a olvidar que tu nombre,
es lo único que quiero decir
y no te digo adiós, te digo hasta siempre.