Golpeé Tu Puerta
Golpeé tu puerta mil veces,
y no abriste,
me escondiste cuando abriste el libro,
me negaste con silencio y distancia.
Sentías vergüenza de nombrarme,
como si fuera arcilla y no mármol,
como si mi ser fuera otro costal,
y a otros entregaste la llave sin miedo.
Ellos cruzaron tu entrada sin permiso,
saquearon tus placares íntimos,
robaron claves, dejaron vacío,
faltaron al respeto en tu casa sagrada.
Pero yo seguí golpeando igual,
a pesar de tu injuria recíproca,
mientras el odio llenaba tu mente,
mentiras que creíste sin dudar.
El tiempo, sanador paciente,
desvelará la verdad precisa:
que lo blanco sigue siendo blanco,
y lo negro permanece negro,
sin mezcla ni confusión posible,
con la claridad de lo que es y no es.
Tu gruta sagrada jamás mancillada,
allí está mi altar, mi Jesús,
mi sagrado corazón intacto,
enseñanzas no bíblicas, pero divinas,
fe viva que nunca fingí ni oculté.
No tapé el sol con un dedo,
ni pretendo ocultar lo evidente,
soy sincero en cada gesto y palabra,
y aunque golpeé,
nunca hubo señales,
no supe si estabas,
ni si venías.
Autor: Antonio Pais (Córdoba)
🇦🇷Argentina 🇵🇹 La Paz
Dpto: San Javier._