Héctor Villalvazo

Apóstol de los Miserables

 

Me siento desnudo,

Me empapan las miradas

No quiero vestir, no quiero

Mi temblor está expuesto

Mis rodillas provocan asco

Mis ojos sufren llamaradas

Mi féretro es un espectáculo

Soy visto, soy leído

Soy intento, soy lamento

Soy nada, soy polvo

Soy todo lo que alguna vez temí

¿Por qué no tomas la daga de la mesa

y extraes tus ojos aún limpios?

Mi sístole grotesca pide morir en silencio

Dijiste que soy masa, masa con luz propia

Masa inerte, melancolía con silueta fija

Diré que soy oportunista, especulador

Que mi paga es tu libertad

Encarcelado a mi juventud, aprisionado a tu sentir de culpa

Flotas en un mar de posibilidades que no te corresponden, me pides disculpas

El mayor arrepentimiento en tu mirada llevará mis apellidos

Dirás un adiós de osmio

Dejando la tinta en mi mano

Besarás mi frente

Soplarás el féretro

Y finalmente conocerás las manos que tocaste

En mi alevosía escrita