Dime, oh, amor mío,
si me consideras atrevido,
si te hago la pregunta
que mis labios cohibidos
dudan tanto en pronunciar.
¿Qué te parece, amor mío,
juntar tus labios con los míos,
entrelazar nuestras lenguas
en una danza etérea
y bailar hasta la extenuación?
¿Dirías que es buen sustento,
si el motivo de mi anhelo,
es sellar nuestro amor
en un ósculo embriagador
que perdure entre los dos?
Es mi humilde deseo
expresarte con toda el alma
mi querer que por ti desborda,
grabando en mi memoria
el ardor de nuestra pasión.
Así que dime con sinceridad
si mi querer es recibido,
si escucharás la petición
de este pobre corazón
que por ti desfallece de amor.