En los ojos expresión
en los brazos majestad
en los pies tienes la fuerza
y en las manos el compás.
El duende te visitó
y te regaló la sal
y te regaló esa cosa
que no se puede explicar.
Cuando se mueve tu cuerpo
es como espuma de mar
y cimbreas tu cintura
bailando por soleá.
Tienes el arte a raudales
bailando por alegrías
por tangos o seguidillas
fandangos o bulerías.
Pero la sangre te hierve
y demuestras tu talento,
al escuchar los compases
de una guitarra por tientos.
Entonces eres de fuego
sientes el duende en tus carnes
tienes alas en los pies
y te mueves como nadie.
Tienes arte, tienes sal,
y poderío en tus manos,
y bailas como ninguna…
¡María Begoña Ramos!