Ely.M.

Recuerdo

​No sé para qué volviste.

¿Qué pretendes?

Me lastimas tantas veces.

Rara vez eres dulce,

nunca vienes a acariciarme,

siempre remueves,

vuelcas y derrumbas.

¿Qué propósito es el que tienes?

¿Cuál razón te hace volver?

¿Acaso mi ser reclamó dolor?

¿Pidió mi inconsciente amargarse?

¿O fue mi tonto corazón haciéndose el valiente?

Le quité la venda hace poco, ¿sabes?

Pero sabes que dejaste una marca en él,

una que no se borra,

una que tiene su espacio propio.

Entonces vuelves, encuentras una grieta y ahí estás, haciéndolo sangrar de nuevo.

Vaya tonto, cree que esta vez será diferente.

Pero a veces no distingue las huellas

hasta que viene ese soplo tuyo a martirizarlo.

Quizás sea feliz siendo un masoquista;

el cerebro solo le sirve la copa que pidió.

Y yo acá, con la garganta llena de caminos empedrados,

tratando de limpiar de nuevo todo.

Una oleada a veces ayuda, o dos, y a veces se ocupa más.

Lo bueno es que estoy dotada de suficiente agua salada para continuar limpiando el desorden

y seguir, seguir esperando que se te ocurra regresar.