Como hojas resecas al viento
como los calendarios al tiempo.
Cual honda huella al sendero
yo lo intuí, sí, lo vi venir.
Cada risa gestaba un llanto
cada suspiro, un ahogo
cada apego, un vacío.
Pero a pesar de ello
-y de lo que vendría-
a pesar de mí y del mundo entero
quise estar contigo.
Como si mi cosecha
hubiese sido concebida
solo para aquel paréntesis.
Estando ahí, todo lo tuyo,
cada galanteo, cada beso,
cada fusión, cada suspenso
-sin serlo- fue fértil, fue bello.
Cada palabra, creó un silencio
cada verano, un invierno
cada mar, un desierto.
Tú también lo sabías
y yo sabía que tú lo sabías.
¿Qué podía hacer…
si como a ningún otro ser
en este planeta
con tristeza, con alegría
te amé, sin cordura?
Lo que nunca supimos
es lo que duraría
la infinitud del olvido.
Noche y día, recordar sin tregua
a quien más se amó en la vida.
Cada roce, cada latido, cada gemido
unieron nuestras almas,
con un eterno hilo invisible:
¡Irrompible, querido!
.
.
.
P-Car
Paty Carvajal-Chile
N°1313 - 20.11.2021
Derechos Reservados
Propiedad Intelectual
Protección: Safe Creative
📷 Adam Martinakis
(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)