Podría decir que trepo
cargado de tus brazos.
Que no hay vello que raspe.
Ni ramas que molesten
como la tupida en tu barba.
Podría decir que soy un niño
colgado de tus hombros
O que soy un viejo
atorado en la copa del árbol de mango.
Puedo relatar un cuento corto
con 20 minutos de silencio
aunque prefiero seguir dibujando el pasado.
Subido en este árbol (cuál metáfora perfecta, torre de Babel), donde yacen en lo profundo de la tierra tus cimientos más fuertes que nunca, meciéndome en el aire.
Podría decir que tú soplaste
que me saludaste
que estás más vivo que antes
en todas partes.