Sheilo Sanz

LAMENTAR EL AYER.

LAMENTAR EL AYER.     
( Filosofía )

Lamentar el ayer que duele,
y que no fue generoso.

Cuando ya declino
como decepción.

Es querer retener la aflicción,
que ya pasó como herida.

Pero que no dejá vivir...
cada fatigado corazón.

Mientras el drama exista.

Se puede hacer bastante posible, vivir sin miedo de la vida.

Que amenaza hacer vulnerable,
esa realidad emocional propia.

Que es signo vital significante,
de toda integridad personal.

Como integral subsistencia. 

Pero si al  defender la verdad,
lo hacemos con valentia.

Como también con integrado,
honor determinado.

Tan justo para no ser aparentado,
como cualquier útil artificio.

Con falsa conducta formulada.

Habremos hecho
mejor consonancia.

Con un mundo que florece,
por un propósito sólido.

Un pensamiento integro,
atrae bondad por tú semejante.

Donde emerge la razón
con nobleza admirable.

Mientras experimentas ser libre,
de cualquier ajustada opresión.

Lechos tendidos de ilusión.

Anidan irisaciones fecundas,
como deseos de alba.

Sobre la lozana  mano.

Que es capaz de posarse,
sobre la frente marchita.

Mientras todo exudado dolor,
podría dilatar más ilusión.

Que ha pernoctado
en confundida sombra.

¡ Donde expira gastada...!
esa melancolia,  que aún sufre.

Intentando buscar pausado bálsamo sensible.

En apacible caricia,
que germine con amor.

Mientras todo expandido,
y místico sueño coexistente.

Resplandece con total impetu. 

Hacia la fé propia que florece,
con intuición genuina.

Como extendida y siempre...
sensible generosidad.

Se habrá dignificado
la asolada vida...

Con ideal escenario vivible,
sostenedor de felicidad.

Imaginar posibilidades nuevas. 

Atraerá esperanza que emociona,
de nuevo al alma entristecida.

Creando realidad razonable,
para renovar la vida.

Con otra diseñada
forma motivante.

Que persista como concluyente,
y sabia intención.

De recrear nuestros deseos,
en armonia plena con el universo.

Hermosa ilusión,
con dulce alborozo.

Impulsando alegria
con calidez genuina.

Cada vez que un pensamiento
ilumina,  con impulso sostenible.

Lo que se puede hacer posible,
como experiencia vivible.

Se puede aliviar y acariciar,
esa indeseada herida del ayer.

Envolviendo con presteza,
la dolida carencia de la piel.

Que llora su retraída pobreza.

Entre esa indolente
y cegadora omisión.

Que se funde siempre,
en devastadora maleza.

Que oprime la libertad genuina,
de crear como artesanos y artistas.

Lo que por herencia mental
y emocional... nos pertenece.

El valor de la vida no es poseer,
y obsesionarse con obtener.

¡ Es crear con ilusión y alegría !

Mientras el intelecto propio,
se expande con firmeza.

Durante cada obra realizada,
con atención y confianza.

Y con plena fé... ¡ tan tuya !
en tu impulso emotivo.

Como en tu pensamiento
intacto y razonable.

 

Autor...Consuelo Sanchez