El desalmado

OTRO DÍA SOLITARIO (a Ben Harper)

Amanece y la casa es un desierto,

la misma luz pisando el mismo suelo.

Despierto y, en el punto en que me encuentro,

me arropa la costumbre de este hielo.

Y sí, de nuevo estoy a solas, es lo cierto.

 

Ayer fue largo, oscuro y silencioso,

y hoy el reloj parece no avanzar.

El mundo afuera gira bullicioso,

pero en mi pecho solo habita el mar

de un tiempo detenido y doloroso.

 

La taza de café, la silla en calma,

tu ausencia se respira en la pared.

Y esta guitarra inútil que desarma

los restos de mi voz y de mi sed,

buscando algún consuelo para el alma.

 

No pido que el destino retroceda,

ni busco en los rincones tu perdón.

Tan solo miro el polvo que nos queda,

y acepto, en esta quieta habitación,

el tremendo dolor que me golpea.