Me enredo en periodos
de lucidez sobre tu cuerpo
para beber de tus senos
la noche
escapo por un instante
para caminar por los peldaños
de tu risa
y en los espejos te veo
como un reflejo vago
verde y opaco
hay un cierto murmullo
que revolotea
en mi garganta
ante memorias fúnebres
y besos que ahora
son cenizas
te fuiste, Virginia
y dejaste flores secas
en mi lengua
porque pronuncio
tu nombre
en el eco constante
de mi silencio
cuando las horas
se esconden en la rutina
del polvo
y el tiempo.