El amor sabe detenerse a tiempo.
En su prudencia el sabio amor intuye
cuándo no herir al otro por error.
El amor es sensato,
sabe callar en el momento justo,
frena en seco la mano antes del golpe,
no va jamás por el dolor ajeno,
sabe qué tacto usar en las palabras,
la suavidad exacta, el roce cierto.
Este amor aun en medio de las sombras
no lastima, no pisa en falso nunca,
no tropieza, no yerra en el camino,
su clara luz es solo hacer el bien.
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Ojalá el corazón aquel perdone
el yo haber ignorado torpemente
la cristalina voz del sabio amor.
Quiera el Señor que de mi misma boca
un día haya consuelo, paz y bálsamo;
y para tantas lágrimas vertidas,
mil besos en los ojos.