Ay, querido amigo,
Dulce estante donde
Tus hijos y los míos
Andan jugando siendo
Unos caprichosos desconocidos.
Busco el momento
De encontrarte
Entre todo el polvo
Que los muertos dejan
Por no ser queridos.
Ando sola y delicada
Queriendo un beso tuyo
Queriendo un cielo lindo
Queriendo un apapacho
Porque te extraño tanto
Que mi corazón llora.
Déjame hablarte en tu tumba
Con tus huesos
Y tus labios intactos;
Que el limbo
Nos anda esperando
Para recibirnos
Con un saludo
Y un castigo
Por no sabernos amar
Aunque sea un poquito.
Los bosques y los lagos
Gritan de felicidad
Por tu desdicha
Y yo lloro
Por mi soledad
Y mi pena.
Pasan los siglos
Aunque para ti
Ya solo seadescanso
Sin que yo esté
Y no andes esperando.