José Luis Barrientos León

El barro y el intento

 

Bajo la lluvia sucia de la memoria,

pongo mis manos en la tierra fría.

Es este fango gris un milagro torpe,

un asunto de dedos y de asombro.

 

Hay que querer el polvo del camino.

Hay que amar la arena hasta volverse loco.

Si no vas a perder el juicio ahora,

mejor no toques nada.

Déjalo todo quieto.

No empieces la tarea.

Será un gasto de sombra.

Será un esfuerzo en vano.

 

El amor es un faro exagerado.

Es lo único que alumbra las cosas que duran.

El amor, ese tonto de buena voluntad,

hace que el barro camine y tenga ojos.

 

Hay que aceptar los días rotos.

Amar el tiempo de los intentos perdidos.

Querer la hora oscura, esa que nunca brilla,

donde el fracaso se sienta a la mesa.

 

Si no amas ese rincón oscuro,

no pretendas tocar la verdad con los dedos.

La verdad es de barro.

Y el barro exige amor.