__Recetas y el amor__
La sopa perdió el ritmo,
la cebolla se amargó,
el tomate hizo silencio
y el ajo se marchitó.
Puse azúcar en la herida,
confundí el laurel y el pan,
y el caldo quedó temblando
como un secreto sin sal.
Quise adornar el fracaso
con perejil y limón,
pero el humo ya escribía
su negra puntuación.
Lo serví sobre la mesa,
sin disculpa ni explicación:
hay recetas que se rompen
igual que cierto amor.
Emiliodr/Mayo 29/26