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Intentando encontrar lo diferente
que pudiera dejarme una enseñanza
entre el día de ayer y el del presente
a los dos voy subiendo a la balanza.
Sin estar muy seguro ni consciente
del ayer pongo en ella, la esperanza
que dejó para el hoy como simiente
los sueños que no olvidan su pujanza.
Del presente, le agrego el sentimiento
que me exige expresar el pensamiento
de aquel que su existencia ha agradecido.
Al decirme su fiel que son perfectos
presiento que ella pesa los afectos
que no debo dejar en el olvido.