En el Edén hago lo que no quiero.
Veo en la gente lo que no busco.
Siento que no me pertenezco.
Lloro sin sentir el dolor del otro.
Digo siempre lo que toca callar.
Como con gusto lo que daña.
Duermo sin paz en la playa.
Leo en el celular lo que es vano.
Voy por donde no pretendo.
Gustoso me dejo llevar.
Aplaudo sin que me lo pidan.
Busco lo que no encuentro.
¿Quién dirige mi vida?
¿Eres tú, espíritu surgido de la nada?
¿Entonces, qué hago yo?