Juan Iscar

A los montes más altos

A los montes más altos he ascendido,
buscando el azul limpio, claro y puro,
por la nieve blanca hasta el hielo duro,
persiguiendo los sueños que he perdido.

No hallé lo que en el exterior buscaba,
miré atrevido al interior oscuro.
Pasé hacia adentro atravesando un muro
de miedos para ir donde se ocultaba

la mismidad por mi desconocida.
Un viaje por el inconsciente esquivo
mostró un espacio que tiene cautivo
el linaje que originó mi vida.

La historia personal se ha incorporado
a genes de la emoción, dependientes
de grandes crisis sufridas por gentes
del viejo árbol de los antepasados.

Una mancha sobre el torso derecho,
el corte en el contorno de la oreja,
la asimetría en el rostro y la ceja,
la diferencia en tamaño del pecho,

la discordia en las rayas de las manos,
todo anuncia el karma que me afecta
en esta encarnación, no tan perfecta,
que incluye la vida de mis hermanos.

Las manchas abundan ahora en mi pellejo
anunciando la marcha definitiva.
Pasa el tiempo rápido y en forma esquiva
por la agridulce historia de este viejo.

Pido el Espíritu incesantemente
y su ayuda a María Inmaculada,
sabiendo que la vid será podada
y que el fruto vivirá eternamente.

Gozaré de tu vista, luz gloriosa,
viviendo en el reino del ser amado,
entenderé el mundo por Ti creado
y veré la verdad en toda cosa.