EMOCIÓN PACTADA.
Sentir este roce sensorio... impactando por un instante.
La calma que intento sostener,
con justa idoneidad factible.
Aún antes de sentir el tacto,
de un temblor visceral.
Impulsando un pulsativo ardor,
en la endeble piel que agoniza.
•
Es lo que el alma siente
con intensidad apacible.
Desde cada oleada,
de emoción pactada.
Que no sé como explicar,
con palabras adecuadas.
Durante el brillo distante,
que imagino en tu mirada.
•
Existo como eco constante,
que envuelve puntos discretos.
En cada insinuante evocación.
Que no se resiste al efecto,
que trae tu lejana voz.
Desde ese lugar que existe,
como silencioso entorno.
Tan colgado y como atónito,
en mi enervada memoria.
•
¡ Eres tú...!
Ese latido intenso y extraño,
que pulsa acelerado mi corazón.
Desde cada extraña ocasión,
que se hace presencial.
Durante cada suspiro repentino,
que no sabe revertir juicio.
En este tiempo que aquí sobra,
como reto imprevisto.
•
Hay algo pulsando hondo,
en mi frágil corazón.
Queriendo con lentitud emerger,
como fragmentado liquido.
Que destila y derrite espesura.
En mis detenidas
y resecas lágrimas
Que habían olvidado sentir,
con impresión exacta.
Cada escena sensible,
que esgrime seca agudeza.
•
Todavía se siente un vacio frió,
que tiene grabada herida.
Como condensada rafaga,
que impacta donde más duele.
Sin aviso incluido...
que indique fiel tolerancia.
De lo que hace susceptible,
esta contraída hora callada.
•
Es difícil no pensarte...
con insistencia repentina.
Cuando se siente ligereza,
desde un pulsativo núcleo.
Que te busca en cualquier reflejo.
Como impacto imprevisto,
que pretende sujetar.
Con intensa emoción sugestiva.
Aquello que no se identifica,
como posible aptitud tangible.
•
Son mis latidos urgentes,
que definen tu acento.
Donde arde lento el alma...
con cada intenso aliento percibido.
Que traspasa esta quimérica frontera espectral.
Sujetando un trozo de polvo sideral.
Que ilumina algo...
¡ que aún no está !
•
Se rasga la noche
de tanto presagio.
Como osadía distante,
que no tiene tiempo indicado.
Para esta hora tendida...
que no parecer tener descanso.
•
Donde existe un pacto que espera,
cuando el alma siente certeza.
De ese acto con forma perfecta,
que aún inspira ilusión eterna.
Porque nunca tendrá olvido mortal,
desde cualquier latido consciente.
Que absorba un minuto estelar,
como conducta trascendental.
Autor. Consuelo Sanchez.