Tengo miedo de cruzar el río
como cruza la niebla los puentes
sin que nadie la vea.
Tengo miedo
de las palabras que dejamos
quietas sobre la mesa,
esas palabras que se volvieron
semillas secas
en el cuenco de la siesta.
Tengo miedo
de la memoria que aplaude
con manos de madera
en un teatro vacío.
Tengo miedo
de que el espejo me devuelva
un rostro que no termina de cuajar,
como el pan que se olvida en el horno.
Tengo miedo
de que la noche se quede
en el umbral, sin entrar,
respirando despacio
contra la puerta entornada.
Tengo miedo
de que las campanas enmudezcan
colgadas de su propio vértigo
y la mañana no sepa
cómo llamarse a sí misma.
Pero más miedo me da
—miedo húmedo,
miedo de lluvia horizontal—
recorrer de nuevo el alfabeto del mundo
y no leerte.
Entonces caminaré
como un renglón torcido
por los campos sin lluvia,
con un puñado de letras
sueltas
sonando en el fondo del pecho.
Antonio Portillo Spínola
Antonio Portillo Spinola ©️