El mundo quedó paralizado en el instante en que te conocí.
El mundo quedó paralizado
en el instante en que te conocí;
mi pulso y mi sentir
se entregaron a tu nombre.
Tu aroma me hipnotiza,
tu sonrisa alegra mi alma.
Sin ti no sé qué sería;
eres mi alegría en la tempestad.
Anhelo siempre estar a tu lado
para sentir tu dulzura
y tu buen humor.
Eres una flor en crecimiento,
un girasol gigante de pétalos inmensos,
que representan tus brazos
y la manera en que se abren para abrazarme.
Quiero escuchar tu voz, encantadora flor,
la más bella de mi jardín,
la más llena de amor.
Gracias por estar ahí para mí,
por hacerme sentir, por primera vez, enamorado.
La creación se embelleció con tu presencia;
los animales feroces se domaron
con tu calma.
Las flores florecieron con tu sonrisa
y Dios te bendijo con los dones más preciosos:
tu encanto y tus valores,
que me hacen feliz al tener
a una mujer dichosa como mi amada.
Afrodita te miró y te concedió
una belleza eterna.
Con ese rostro angelical encantas a todos,
pero yo soy el afortunado de tu amor,
el guardián de la flor,
el que la cuidará y estará siempre a su lado.
Quiero sentir tu boca, ese gran sabor
que imagino al pensar en tus labios.
La dulzura de la miel y el gusto de las fresas
me evocan, hermosa dama;
me encantaste y me conjuraste
a permanecer siempre junto a ti,
oh mi hermoso girasol,
la más bella de la creación.
Sentimiento
La locura del amor se refleja en tus escritos:
saber por qué existe y comprender
lo que pueden hacer dos personas enamoradas.
Es entender hasta qué extremos se puede llegar,
reconocer que cuando dos seres se atraen
se produce un instante mágico
en el que pensamiento y sentimiento
se unen para formar una sola alma.
Es alejarse y, al mismo tiempo, acercarse;
es el latido que explica por qué, aunque distantes,
se sienten unidos por el amor.
Dos corazones se juntan y emprenden
una aventura llena de complejidad y discusión,
pero el amor vence todo.
El poeta, entonces, refleja en sus versos
la máxima expresión de esa entrega mutua:
el alma abierta, el corazón y la mente unidos.
Estar en conexión, casi por telepatía,
y sentir al otro como presente significa
la locura del amor —esa razón sin razón—
la causa por la que el mundo, por un instante,
queda paralizado ante tanto asombro.