Vito_Angeli

El día que Dios repatrió su estela

(esperar 25 segundos del comienzo del video para leer el poema con la música del mismo)

 

 Había resultado la guerra más sangrienta,

todo hombre terminaría para ser muerto

en el desahogo de tanta venganza sedienta

calcinando hasta el final almas y cuerpos.

 

Surgió belleza de entre medio de la nada,

una mujer desconocida en aquella batalla.

Su gran alma dejó brillante luz irradiada

con un corazón tan puro que daba la talla.

 

Mientras negra sangre se mezclaba oscura

con la tierra que apersonaba en esa pelea,

la mujer se puso a cantar como reina pura

el amor más celestial que  todo ser desea.

 

Entre los guerreros, había joven luchador,

él sintió su pecho tocado con dulce cántico

siéndole imposible evitar recibir ese  calor

que la voz femenina despertó tan mágico.

 

Advirtió ella que el juvenil soldado señaló

a su cabeza y su pecho con ambas manos

como una señal de que esta guerra lo obligó

queriendo olvidar tanto rencor mundano.

 

El muchacho con su arma fue hasta ella

convencido de que su presencia lo curaría

con toda la bondad ofertada sin querella

para desaparecer la faena que lo sometía.

 

Perdida una bala a su corazón lo atravesó,

nació de la herida un manto rojo de beldad,

su cuerpo en sangrada esperanza se bañó

pues la sonrisa de ella le acercaba felicidad.

 

El  joven terminó tendido al suelo sin vida,

la mujer sus alas escondidas desenfundó.

La esencia guerrera del  joven consumida

levantó vuelo, con ese ángel que lo visitó.

 

 Desde aquel funesto día, la guerra finalizó.

 La humanidad fue destruida como resultado.

Hacia los cielos un emisario volvía y tomó,

para regresar a Dios, su ángel mas preciado.

 

Vito Angeli