el sonido del mundo

Almas deprimidas

Quien podría mirar atravez de las cuencas vacías,

Donde antes estaban mis ojos. 

Ahora habita el vacío.

 

Pero se que solo yo,

Solo yo y las almas deprimidas,

Estamos firmemente condenadas al insomnio.

 

Condenadas al abandonado,

A la vigilia constante 

Y la inquietud de la lastima.

 

No estoy de luto,

Pero hábito vagamente en mute.

 

Durmiendo de día

Y soñando de noche,

Con el día que me deshaga de mi.

 

Despues me doy cuenta que el mundo es normal,

El loco es matteo,

Me duermo.

Y vuelvo a empezar. 

 

El sonido del mundo