EL GRITO DEL SILENCIO
En mi silencio, tú eres el eco, un susurro que arde sin pronunciar un verbo.
El agua besa la piel y la noche nos cubre, como dos almas perdidas que aprendieron a incendiarse sin miedo.
No hacen falta palabras, porque el aire confiesa lo prohibido, y tus ojos hablan el idioma exacto de mis heridas.
En la penumbra cómplice nos deshacemos lentamente, donde el tacto es un mapa, y el deseo, un río imposible de contener.
Mi silencio tiene tu nombre, es un hueco abierto en el pecho donde el amor no susurra:
Grita.
Cada curva guarda un secreto, cada roce deja una marca invisible, y aunque calle el mundo entero, mi alma seguirá buscándote en el único lugar donde aún existimos:
El silencio.