En el silencio de la noche estrellada,
tu risa resuena, memoria anhelada.
Como un susurro de viento lejano,
te busco en sombras, tan solo en vano.
Tus ojos, espejos de un amanecer,
guardan secretos que no puedo ver.
Las horas se arrastran, el tiempo se va,
pero tu eco no me deja en paz.
Camino por senderos, busco el olvido,
pero en cada paso, tu nombre resido.
El sol se oculta, la luna se asoma,
y en cada suspiro, mi corazón se desnoma.
¿Cómo hago para olvidarte, amor distante?
Si cada recuerdo es un fuego brillante.
Prometí dejarte, pero aquí estoy,
perdido en recuerdos que no son hoy.