Siempre por ahora,
nunca por después...
Se acerca el futuro y...
Nada asombra ni deslumbra,
como si fuera penumbra
el camino...
Apenas se puede mirar,
olfatear entramados
desaciertos, en concierto
existencial de vanidades
y cuestionamientos
condicionantes...
Siempre un presente,
nunca un después
mas que la ansiedad
insurgente pidiendo
llenarse de gente
en el paisaje de soledad,
locuacidad del silencio
y perversidad de la voz,
junto el sol...
Siempre un ahora,
nunca un después...
Quizá el cielo, nido
vencido de cotorras,
se nos caiga encima
y nadie nos socorra,
en la plaza con
indiferentes y nulas
convivencias, bajo el sol.
Hernán J. Moreyra